Venus, resignificar un arquetipo

¿Conoces a tu Venus? Queremos invitarte a comprender el sentido de este astro en tu carta natal. Creemos que Venus es una llave a tu voluntad creativa en toda su potencia. Así que nos gustaría darte nuestra perspectiva sobre su rol y la necesidad de emancipar el deseo, las dinámicas vinculares y el valor propio. Pero antes te dejamos los enlaces a recursos gratuitos que te ayudarán a identificar y profundizar en el arquetipo.

¿Qué es Venus?

Para dimensionar la importancia de este cuerpo celeste, basta recordar que Venus siempre ocupó un lugar central en el canon astrológico. En toda cultura que haya elaborado un relato sobre el movimiento de los astros, tuvo un rol primordial, apenas detrás de las luminarias y, a veces, como protagonista principal. Su brillo excepcional y su proximidad al Sol, siguiéndole en un ciclo regular que la hace aparecer alternativamente en el amanecer o el anochecer, cautivaron a civilizaciones de todos los tiempos, tejiendo en torno a ella mitologías de belleza, deseo, renovación y vínculo.

Dado lo descrito anteriormente la extensión simbólica de Venus es inmensa. Podríamos definirla esencialmente como apertura a la experiencia. Reconocemos a Venus en el aroma de la gente, en el mirar, en el andar, el gesto de su abrazo, el magnetismo innato y sus características. Venus media entre las personas, como principio de empatía y conexión de sus cuerpos.

Pero el objetivo de este post nos impide detenernos en esto, desarrollaremos a Venus propiamente a través de distintos recursos (como los ya señalados y otros). Mas el objetivo de este artículo es enunciar una premisa y una intención narrativa.

Venus colonizada

Disputa de un territorio sensible

Es evidente que en este presente Venus se encuentra secuestrada por templos al hedonismo y el consumo. La consumación del deseo es una zanahoria colgando frente a nuestras narices, el placer se presenta por un lado como una vía de escape, un carrusel de satisfacciones inocuas que nos adormecen, dando vueltas, mientras por otro lado se instrumentaliza para perpetuar la explotación.

En el marco de las sociedades contemporáneas, el deseo no circula libremente: es moldeado, incentivado y reprimido por estructuras que operan desde lo económico, lo mediático y lo moral. Desde esta perspectiva biopolítica, Venus —arquetipo del deseo, del valor, del placer y de la vincularidad— se encuentra atrapada en una red simbólica que regula lo deseable y el deseo, quién puede desear, cómo, cuándo y bajo qué condiciones. Así se configura un sujeto deseante alineado con lógicas de consumo, productividad y rendimiento, a la medida del mercado. La inseguridad que inhabilita el deseo, la precarización que se traduce en carencia constante y la insatisfacción crónica impulsada por modelos inalcanzables, funcionan como tecnologías de control: mantenernos deseando lo que no tenemos asegura nuestra obediencia y perpetúa una economía de la escasez emocional y simbólica.

Se nos hace urgente cuestionar el origen de nuestros deseos, la naturaleza de nuestras proyecciones sobre el resto, y el valor conductual que los sistemas de opresión dan a la carencia y la insatisfacción personal. El ejercicio venusino: la armonía vincular, el dialogo interno sobre el valor propio, el encuentro amatorio, la creación y disfrute del valor y la riqueza, el acceso al placer, la posibilidad de expresión artística y todo gesto que sea pulso de vida, deben ser objeto de nuestra soberanía.

Emancipar el deseo

El lenguaje astrológico y el andamiaje que ya sostiene a Venus como deidad, o arquetipo psíquico del inconsciente colectivo, nos ofrece una posibilidad de resignificar un abanico amplio de experiencias y saberes, no queremos una diosa normada por el consumo y el extractivismo, ni por el mercado de cuerpos o de afectos.

Edifiquemos tumbas del deseo colonizado que repite modelos de belleza, amor o placer impuestos. Experimentemos la posibilidad de habitar esta notable conexión entre lo exterior y lo interior. Abrámonos a descubrir la vida en su propia ley, la inmensidad de lo posible y la diversidad de nuestros seres.

Signifiquemos una Venus insurgente, una fuerza del deseo soberano, creativo, autónomo, capaz de sostener vínculos con ternura, placer y amor desde coordenadas simbólicas y políticas conscientes. Probablemente, como todo cambio cultural, implique un trabajo de hormiga, en el acto y sentir de cada quien que se lo proponga, y las revoluciones que surjan de esta integración de nuevos sentidos. Estamos en ello.

Te invitamos a revisar los recursos gratuitos que dejamos disponibles para facilitar tu comprensión del arquetipo, y a profundizar a través de nuestros servicios, en una sesión personalizada o taller temático. Puedes revisar los servicios disponibles en este enlace

venus emancipar el deseo
Carrito de compra